MADRIDEJOS
Madridejos es una población de 10.700 habitantes de la comarca de La Mancha,
situado junto a la autovía de Andalucía a 120 km. De Madrid, al sureste de la
provincia de Toledo donde se cruza dicha autovía con la carretera de
Toledo-Albacete.
El terreno es una gran llanura con ondulaciones en la zona sur, por las estribaciones de los montes de Toledo, donde se encuentra la sierra de Madridejos en la que se celebra una romería el día 1 de Mayo en torno a la ermita de la Virgen de Valdehierro.
Al norte del término municipal se encuentra la base central de la red geodésica española que mide 14.662 metros de longitud y fue creada en el año 1853.
En
dirección a Madrid, junto a la autovía, se encuentra el cerro denominado “Cabeza
del Conde” con ruinas de molinos de viento y vértice de la red geodésica. La
leyenda cuenta que en este cerro se expuso la cabeza del conde D. Julián que fue
gobernador de Ceuta y poseedor de terrenos en este municipio en tiempos de la
conquista de España por los musulmanes, el cual fue decapitado por ellos, de ahí
el nombre del citado cerro.
El término municipal está compuesto por una superficie de 26.213 hectáreas cultivables su gran mayoría, dedicadas a la vid, el olivo y cereales, siendo uno de los cultivos más típicos el azafrán, hoy en vías de extinción.
La historia nos dice que la carta de población y fuero de Consuegra le fue concedida a Madridejos el 1 de Enero de 1238 constituyendo el municipio 50 colonos, que hicieron voto de comer trigo cocido todos los días uno de Enero en memoria del día del repartimiento, tradición que todavía se conserva en la actualidad, comiendo los populares “grañones” todos los días primero de año.
Además de la
agricultura y ganadería, principal mercado de trabajo tradicional en Madridejos
durante toda su existencia, en el siglo XVIII adquirió gran importancia la
industria textil llegando a tener mas de cien telares que producían más de mil
varas diarias de tejido de gran calidad que era vendido mayoritariamente en
Andalucía. Y ya en el siglo XIX y primera mitad del XX, también prosperó la
industria del barro con gran producción de ladrillos y tejas, de ahí que a los
naturales de Madridejos todavía se les llame barrudos.

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